
Con la creciente digitalización, los dispositivos electrónicos —móviles, ordenadores, tabletas e incluso dispositivos inteligentes— se han convertido en herramientas imprescindibles en nuestra vida cotidiana. En ellos almacenamos una gran cantidad de información personal, económica y profesional, lo que los convierte en un objetivo frecuente de ciberataques y fraudes digitales. Por ello, resulta cada vez más importante adoptar medidas de seguridad adecuadas y mantener una actitud preventiva frente a los riesgos digitales.
En primer lugar, es fundamental contar con programas antivirus y software de seguridad fiables. Estas herramientas están diseñadas para detectar y neutralizar amenazas como malware, virus, spyware o ransomware. No obstante, no basta con instalarlos: es imprescindible mantenerlos actualizados para hacer frente a las nuevas técnicas que utilizan los ciberdelincuentes.
Asimismo, mantener actualizado el sistema operativo y todas las aplicaciones es una de las medidas más eficaces para proteger los dispositivos. Las actualizaciones suelen corregir vulnerabilidades de seguridad que pueden ser aprovechadas por atacantes para acceder a los sistemas. Por ello, se recomienda activar las actualizaciones automáticas siempre que sea posible.
La gestión de contraseñas es otro elemento clave en la seguridad digital. Utilizar contraseñas robustas —largas y con combinación de letras, números y símbolos— y diferentes para cada servicio es esencial. Además, el uso de gestores de contraseñas facilita la creación y almacenamiento seguro de claves complejas. A esto se suma la autenticación en dos factores (2FA), que añade una capa extra de protección frente a accesos no autorizados.
El uso de un firewall o cortafuegos también contribuye a reforzar la seguridad, ya que permite controlar el tráfico de red y bloquear accesos sospechosos. Este tipo de herramientas resulta especialmente útil cuando los dispositivos están conectados a internet, ya que actúan como una barrera frente a amenazas externas.
Por otro lado, realizar copias de seguridad de forma periódica es una práctica altamente recomendable. En caso de pérdida, robo, avería o ataque informático, estas copias permiten recuperar la información sin grandes consecuencias. Se aconseja almacenar estas copias tanto en la nube como en dispositivos externos.
Sin embargo, la seguridad digital no depende únicamente de las herramientas tecnológicas, sino también del comportamiento de las personas usuarias. Acceder a enlaces sospechosos, descargar archivos de origen desconocido o responder a mensajes fraudulentos son algunas de las prácticas que incrementan el riesgo de sufrir un ataque. Del mismo modo, se recomienda extremar la precaución al utilizar redes WiFi públicas, especialmente cuando se manejan datos sensibles.
Además, los ataques de phishing y de ingeniería social son cada vez más frecuentes. En estos casos, los delincuentes intentan engañar a las personas para obtener información personal o bancaria haciéndose pasar por entidades fiables. Por ello, es fundamental verificar siempre el origen de los mensajes y no compartir datos confidenciales a través de canales inseguros.
Desde la Unión de Consumidores de Euskadi recordamos que la prevención es la mejor herramienta de protección. Mantener los dispositivos seguros no solo protege la información personal, sino que también ayuda a evitar fraudes económicos, robos de identidad y otros problemas graves. Un consumidor informado y prudente puede reducir significativamente los riesgos digitales adoptando medidas sencillas pero eficaces en su día a día.

